LAS BICICLETAS SÍ PUEDEN EN WURZBURGO

Curiosidades, Noticias
Entrada a una calle de Würzburg (06.06.2018). Fotografía del autor.

 

         En mis estancias por motivos familiares en la Baja Franconia, he recurrido a la bicicleta como medio ideal de transporte. En Wurzburgo hay un par de locales donde las alquilan por horas o días a un precio muy asequible, a condición de devolverlas puntualmente en buen estado. Si usted es de buen pedalear, la zona tiene un atractivo grande.

         Tomando desde aquella ciudad, y hacia el sur, el amplio y cómodo carril que discurre junto al río Meno (Main, en alemán), nos encontramos una serie de pueblecitos donde se dejan admirar y saborear la calma, la armonía urbanística, los fantásticos vinos blancos de la zona y el café con Apfelstrudel (torta de manzana). Por esta vía, atravesando su puente medieval, llegaremos a tiempo para comer en Ochsenfurt junto a las piedras de su histórica fortaleza. Solamente en esta pequeña ciudad nos ha sido deparado un delicioso helado de ruibarbo.

         Hacia el norte, el recorrido por el Meno no es menos atractivo. Después de visitar, tras unos pocos kilómetros, el fantástico palacio y jardines rococó de Veitshöchheim, residencia veraniega de los príncipes obispos de Wurzburgo, llegaremos pedaleando a Karlstadt. Esta preciosa villa fue cuna de Andreas Karlstadt, reformador que, con sus ropas de campesino, representó en la iglesia germana el modelo teológico antagónico.

         Pero la misma Wurzburgo tiene innumerables atractivos para los amantes del desplazamiento sobre dos ruedas. Son allí numerosas las calles y vías diversas que, teniendo un solo sentido regulado para los automóbiles, se mantienen abiertas en ambas direcciones para las bicicletas mediante la correspondiente señal de tráfico. El modelo, que quizá provenga de los Paises Bajos, debería ser puesto en pie en muchas de nuestras calles donde no es necesario cerrar, por motivos de espacio, ningún sentido de la circulación a los ciclistas. Ello si es que algún día, subiendo un escalón cultural, se supera en parte nuestra atávica desconfianza mutua y el sentimiento de que las cuatro ruedas motorizadas merecen prioridad ante los más pacíficos vehículos de dos ruedas, cadena y piñones.

 

Xavier Astor

(Traducido y sintetizado del original en catalán)

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